Vista zona sur. Terraza superior.

El elemento más característico de Tejada la Vieja es su muralla. Fue construida en el siglo VIIa.n.e. con una técnica que tiene claros referentes constructivos en el Meditarráneo oriental y es el elemento más antiguo datado en el yacimiento hasta la fecha. Se cree, por tanto, que desde su origen Tejada la Vieja tiene influencias orientalizantes propias del contacto con el mundo fenicio y que en su surgimiento hay una planificación, porque la muralla, como elemento urbano, sería anterior a la propia ciudad que contiene.  


Fue edificada sin cimentación ni nivelaciones previas, adaptándose a la fisonomía del cerro al que circunda y usando su base pétrea natural como elemento sustentador. Tiene forma trapezoidal, se elevó construyendo dos paramentos de roca caliza que van inclinándose hacia dentro dando lugar a esa forma trapezoidal. El interior se rellenó de piedras, tierra y restos cerámicos compactados. Sobre esta base pétrea se elevaba una estructura de tapial o adobe que la coronaba y que acrecentaba su altura. En las zonas menos protegidas naturalmente, la muralla se elevaba más de cuatro metros. Por los restos hallados en su base, se cree que estuvo completamente enlucida y probablemente pintada de blanco.  

Vista zona este. Primer anillo, última terraza.


En todo su perímetro, especialmente en las zonas de quiebros planimétricos, estaba acompañada de bastiones y contrafuertes que daban consistencia al conjunto. Los contrafuertes o bastiones circulares son de la misma época en que se construye la murallaEn épocas posteriores, a modo de refuerzo, se añadieron contrafuertes cuadrangulares que cumplen la función de sostener las zonas más débiles del conjunto y evitar derrumbes.  

Aunque solo algunos bastiones y una parte del lienzo de la zona sur están excavados y son claramente visibles, su perímetro, de más de un kilómetro, se conserva completoConstituye por ello un ejemplo único que nos ayuda a comprender no solo los métodos constructivos de mundo tartésico y del bronce final, sino el modo que tenían de ocupar y controlar el territorio y las relaciones entre el mundo fenicio y la cultura local.