diario de visitantes
Visitar Tejada la Vieja y compartir con los asistentes la
pasión común por la historia en general y por Tartessos en particular, se está
convirtiendo en un clásico de los domingos por la mañana entre los miembros de
la Asociación Cultural Scatiana. Este pasado domingo, 3 de Junio, la primavera
por fin iba decantándose hacia el verano y hemos disfrutado de una alegre y
calurosa actividad de día de Corpus en Tejada la Vieja.
Ya sorprendidos ante la imponente muralla, algunos
visitantes nos comentaban que jamás habrían imaginado lo que se encontrarían
dentro. Una ciudad conservada tal cual fue abandonada hace más de dos milenios
con sus calles, sus plazas, sus edificios singulares. Una ciudad que se
presenta como un fósil arcaico, como un esqueleto petrificado que aún hoy nos
habla de la vida cotidiana de aquellos habitantes, de sus creencias y sus
carencias. Es casi como una Pompeya tartésica, nos comentaba, quizá exagerando
y llevada por la emoción, una asistente a la visita.
Y así, tímidamente, van asomándose al Yacimiento las miradas
curiosas de personas tan interesadas en Tartessos que han visitado o planean
visitar todos los lugares asociados a su realidad arqueológica, como Cancho
Roano o la propia Tejada la Vieja. Incluso fantasean con llegar a ver algún día
otros enigmáticos y evocadores restos tartésicos que yacen bajo tierra casi
siempre y solo afloran en las temporadas en que se procede a su excavación,
como El Carambolo y el Turuñuelo en Guareña
Volvemos a Escacena satisfechos justo cuando la procesión
del Corpus enfila su tramo final hacia la Iglesia y nos reciben triunfantes los
altares, la juncia y el romero. Tejada la Vieja vuelve de algún modo a la vida
cada domingo de visita. 



Categorías

¿Quieres aportar el primer comentario?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *